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¿Cómo afrontar el desafío de ser perdurables?

La perdurabilidad depende de la reinvención: esto implica crear razones diferenciales para ser elegido.


¿Cómo afrontar el desafío de ser perdurables?
No tengas miedo de reinventarte

Las empresarias y los empresarios lo sabemos por experiencia propia: nuestra capacidad de control o incidencia sobre el contexto macroeconómico es prácticamente nula. Hay factores, como la inflación, que no dependen de nuestras buenas intenciones.


La expansión digital generada por Internet hace que todo aquello que conocíamos anoche hoy sea algo nuevo. Lo digital es un rayo que atraviesa la vida de todas las personas y organizaciones, trayendo buenas y malas noticias. El impacto es alto: se trata de la suma inacabada de un montón de cambios que ocurren de manera simultánea.


El mecanismo de creación de empresas implica una serie de actividades que combinan la ansiedad y el desánimo con la incertidumbre y el placer: sensaciones de estar haciendo, de estar construyendo, de estar muy cerca de lograrlo. Eso es lo que nos ocurre a casi el 14% de la población activa en la Argentina: somos emprendedores.


Comparados con nuestros vecinos la Argentina cuenta con índices muy elevados de creación de empresas.


Según el Ministerio de Producción, la Argentina cuenta con 856.300 empresas registradas: el equivalente a una empresa cada 51 habitantes. Según estadísticas del Ministerio de Producción, entre 2007 y 2016, cada año nacieron en promedio unas 69.000 nuevas pequeñas y medianas empresas y, murieron unas 68.000. Se fue revirtiendo: mientras que la cantidad de empresas que cierran se mantuvo relativamente constante, la cantidad de empresas que abren decreció dando lugar a un resultado neto negativo.


Esa misma estadística indica que sólo 8 de cada 10 empresas que nacieron alcanzaron su segundo año de vida, 6 de cada 10 alcanzaron el tercero y sólo 3 de cada 10 irán más allá de los 8 años. Es decir: al cabo de "sólo" 8 años, el 75% de las empresas creadas habrá dejado de existir.


El único consuelo del tipo vaso-mitad-lleno es que, a medida que las empresas acumulan años de vida, aumentan un año más su probabilidad de seguir activas. Existe un 80% de probabilidad de que las empresas de 1 a 2 años alcancen a perdurar un año más mientras que cuando las empresas alcanzan entre 7 y 8 años, esta probabilidad de perdurar un año más es del 90%.


Se dice que son dos las razones por las cuales nos convertimos en emprendedores y, si bien puede sonar a simplificación, analizarlas resulta útil a nuestro propósito.


Dicho sin eufemismos: están los que crean un negocio porque no les queda otra. Éstas son personas cuya primera opción es trabajar en tal o cual actividad, pero finalmente no encuentran trabajo ni en la primera ni en la segunda opción.


Los que emprenden por elección no están satisfechos con eso que hacen en sus vidas, y están dispuestos a dejarlo todo por tener lo propio. Están tan aburridos de sus rutinas que apuestan por un emprendimiento como un vital desencadenante de cambio: se arriesgan porque necesitan demostrarse que son capaces.


En épocas de crecimiento económico y PBI positivo prevalecen estos últimos.


La propensión al fracaso del emprendedor es transversal a todas estas tipologías. Claro que no es algo buscado o esperado, sin embargo, es comprobable empíricamente.


Un importante porcentaje de creadores empedernidos de empresas que llegaron al éxito son, también, fracasados seriales.


Si querés asesorarte en como afrontar un emprendimiento, ¡contactanos!



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